THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES

31 mayo 2011

एल केर्वो सबिओ

(Un cuento que escribí para un concurso.)

"El Cuervo sabio"

Esa noche, al prepararme para ir a dormir tenía el presentimiento que no sería una noche normal, sin embargo, no le di importancia o eso quise hacer al menos.
Después de haber llegado de un largo día terminando trabajos de fin de curso, fui directo a mi computadora. En algún comentario de un grupo de facebook, alguien había posteado una de esas historias de miedo que dicen: “Si no envías esto a tales personas mañana se morirá tu perro.” La historia en realidad si daba un poco de miedo, y debo de aceptar que después de leerla me quedé un poco asustada, sin embargo, no la mande, era muy estúpido hacerlo. “Tranquila, no pasa nada” me dije, mientras seguía checando el perfil de mi chavo y dándole una y otra vez refresh. Total, pasaron las horas y ya era muy tarde, así que decidí prepararme para dormir. Apagué mi laptop, me puse la pijama, me desmaquillé, agarré el control de la televisión, apagué las luces y me eché de una a la cama. Me puse muy cómoda a ver la televisión, después de unos minutos moría del sueño. Estaba a punto de apagar la televisión cuando de pronto, el canal se quedó sin señal, sólo se podía ver puntitos blancos y negros y se escuchaba interferencia. Cambie de canal pensando que sólo era eso, pero todos los canales estaban exactamente igual. Torcí la boca en un gesto de confusión y me quede viendo por unos segundos la pantalla. Me sentí hipnotizada, como si algo me llamara, sentía una fuerza que me jalaba, traté de mirar hacia a otro lado pero no podía. Se comenzó a escuchar un sonido muy, muy agudo, casi como si alguien gritara. No sé de que forma, ni recuerdo cómo, pero aparté la mirada y apagué la televisión, rápidamente caí dormida.
Entre mis sueños, o debo decir pesadillas, veía como mi cama me comía literalmente y me dejaba caer por un largo túnel. Parecía que el túnel no tenía fin, y cuando estaba cerca de darme por vencida y dejar de gritar, llegue a un punto donde me detuve de golpe, y quede suspendida, ahí en la oscuridad, sin un solo sonido, tan silencioso que casi podía escuchar mis latidos. Intenté ponerme de pie, pero no lo logré de ninguna manera, así que decidí nadar.. Sí, comencé a mover mis brazos como si estuviera nadando, y esa fue la única manera que conseguí moverme, o al menos yo creía que me movía. Estuve haciendo lo mismo por lo que yo sentí fueron varios minutos, hasta que a lo lejos pude divisar lo que primero pensé que era un reno, pero al irme acercando me percaté de que, sí era un reno, pero tenía cuerpo humano y cabeza animal. Me detuve frenéticamente, porque además de ser una criatura espeluznante, sus ojos eran de un color horrible, primero negros y mientras más los observaba en un segundo se tornaron rojos. Abrí bien los ojos, y sin evitarlo solté un grito, me tape la boca, como si eso pudiera evitar que me hubiera escuchado. El reno humano emitió un chillido y sin yo esperármelo, comenzó a perseguirme. Empecé a nadar de nuevo, lo más rápido que podía, pero era imposible y estaba por alcanzarme. Cuando estaba a tan solo unos dos metros de mí, chilló de nuevo, abriendo su boca de una manera sobrenatural y de su misma boca salieron unos tentáculos. Éstos me agarraron por los tobillos, eran espantosos, babosos y tibios. Me jaló hasta su boca. Yo gritaba como un loca, trataba de aferrarme a la nada, pero por supuesto que me venció, yo esperaba unos afilados dientes listos para triturarme.. pero simplemente me tragó. No me explico cómo, pero lo que debía ser el estomago del Reno Humano era un bosque. No era un bosque como esos de los cuentos de princesas, verdes, llenos de luz.. ¡no! Era un bosque tan tenebroso y hermoso a la vez, que sólo ese lugar podía ser las dos cosas al mismo tiempo. El piso estaba cubierto de nieve, tan blanca como la leche, ni un poco de suciedad. Los árboles eran ¡altísimos! Apenas se veían sus ramas más altas, eran de un color negro azabache y sin una sola hoja. Estaba que me moría de frío, pero tenía que hacer algo, aunque muriera en el intento, tenía que regresar a mi recámara, tenía que estar conciente y despertar, porque.. ¿era sólo un sueño, no?
Había caminado sólo un poco, cuando me encontré con otro personaje más de esta pesadilla. Esta vez, era un cuervo, un cuervo enorme, de unos 3 metros. Quizás no era tan atemorizante como el Reno Humano, pero este hablaba. Me quedé parada, inmóvil, sin querer acercármele, pero él se acerco a mi, eliminando lo que para mí era mucha distancia en tan solo dos pequeños saltitos. Yo evitaba respirar, quizás pensaría que era una estatua. -¿Quién eres?- Me preguntó. No puede soportar más la respiración y le contesté en un susurro. -¿Tú quién eres? ¿Qué es aquí?- De alguna forma, pude notar que sonrió, pero con una sonrisa muy torcida. -¿No sabes dónde estás? Este es el lugar donde todos tus miedos se guardan, ¿no los reconoces?.- Miré a mi alrededor asustada, confusa. Era verdad que los Bosques me atemorizaban, desde que me había perdido en uno de pequeña, pero, ¿qué era esto?. -Todo lo que aquí ves, representa algún miedo, que alguna vez enfrentaste, pero no venciste. Si no sales de aquí pronto, no habrá vuelta atrás, te encontrarás perdida. Un miedo nuevo se encuentra merodeando el bosque, si no te das prisa, te alcanzará.- -La historia del facebook..- Susurré. Era estúpido, pero lo que me había asustado era la idea de morir, quizás ese era el nuevo miedo del que hablaba. –Así es, él anda buscándote..- Contestó el cuervo, como si hubiera leído mi mente. –Ya te dije niña, debes irte. Si él te encuentra.. Tendrás una verdadera razón para temerle.- Graznó fuertemente al ver mi cara aún asustada. –Todo está en tu mente. Tu lo construyes, le das forma, pero también puedes desecharlo como basura. Ese es tu escudo.- Terminó de hablar y se esfumo. Tenía razón, yo era hacedora de mis miedos y de igual manera podía eliminarlos si quería. La muerte es algo natural, llega a su debido tiempo y quién sabe, tal vez podría ser el comienzo de otra vida. Cerré los ojos, y al abrirlos desperté en mi cama. Sonreí, y observe mi cuarto. A mi lado, junto a mi cabeza, se encontraba una pluma negra. Nada había sucedido, al menos, ahí no.

0 Comentarios: